lunes, 31 de diciembre de 2012

Carta de despedida a mi esposo e hijo, antes del Fin del Mundo.

México, 31 de Diciembre del 2012.

Queridos más grandes amores:

Se rumoró en todos los medios posibles que el Fin del Mundo estaba por llegar, todos, como son, protagonizaron fechas y hablaron de astrología como si dominaran la materia. Pero yo que sólo se de amor, hable de ustedes. Pensé que en efecto el Fin del Mundo había llegado.  Se había sentado en nuestra mesa y había ordenado un festín para deleitarse mientras toda nuestra casa se desmoronaba en tan sólo unos cuántos meses.

Era como si una lluvia de gasolina se derramara sobre nuestro techo y el chispazo de nuestro amor contribuyera al caos. Un día estabas con nosotros, otro ya no. Ni si quiera supe cuando ya no, cuántas veces te acaricie sin que ya me sintieras si quiera, cuántas veces él te beso en mi vientre y tu ya nos mirabas por fuera, te reías de nosotros, como debía de ser.

Me hubiera encantado escucharte amor, en todas esas noches de desvelo, enojarme un día por la hora en la que llegaste y también arrugar la nariz por una pareja que me quisieras presentar. Pero si nada de esto se podía, sólo quisiera haberte cargado un minuto, aunque te murieras en mis brazos.

Que feo ¿no hijo? ¿sabes que significa muerte? Yo tampoco, por que resulta que se volvió la última cosa que quiero entender.

Papá y yo te extrañamos cómo nadie podrá imaginar nunca. Era tan grande nuestro amor, que revento en un montón de pedazos por el mundo, y papá y yo hemos tenido que ir a buscar los pedazos de cada uno. No pasa nada amor, un día en otra vida nos volvemos a ver todos. Se necesitan dos o tres vidas para esto, pero ya verás que volvemos los tres a coincidir.

Hoy tengo que ir a reencontrarme, tengo muchos pendientes, muchos sueños, es decir, mamá debe ocuparse mucho, no podremos estar juntos un buen tiempo, no te enojes por eso, perdóname por todo hijo, hoy tengo que dejarte jugar solo, ya no podemos acostarnos juntos amor, ni volver a llorar por el otro, por que si no estaremos muy tristes y así no se debe vivir nunca. No te apures por entenderme, es cosa de hijos no entender a los padres. Me encanta imaginar que estas de malas, y que vendrás un día y me darás un beso.

Cuida a papá hijo, ve a jugar con los demás, no te conviertas en un ángel, no es necesario, te lo dije hace mucho. Papá y yo tenemos muchas cosas que hacer, debemos hacerlas sin ti. Te tendremos siempre presente amor, pero ya nadie debe llorar. ¿Estas de acuerdo amor?

Te amare para siempre, fuiste mi más grande y bello amor. Perdóname por no haber reído todos los días que te tuve dentro, no te explicare por que, por que soy tu mamá y no es cosa tuya amor, nunca tuvo que ver contigo. Te extrañare siempre amor, estas siempre en mi. Y nunca me voy a olvidar de cuando me guiñaste tu ojito desde mi panza. Papá y yo fuimos muy felices, y es tiempo de seguir siendolo.

Adiós amor, te amo inmensamente. Un día, voy a pedirte un favor muy especial. Si puedes y quieres, estate atento amor. Que cuando llegue el momento indicado voy a pedirte a ti, a nadie más.

Adiós amores, ustedes son lo más hermoso que me ha pasado, gracias por formar una familia conmigo. Siempre serán eso, nadie más  será lo que nosotros, nunca.

Mamá se va, un día nos volvemos a ver. En otra vida, guapos.

Con amor la esposa y  la mamá.