De los dedos infértiles desciende el deseo humedecido de mis piernas , necesito ponerlos en tu boca que es la mIa , esta tarde solo se trata de imaginar.De mentirle a mi humedad. Es la hora de los ciegos y los sordos y me desvisto silenciosamente . El vapor que se instalo en el azulejo es el perfume de las rosas cristalizadas que descansaban en el fondo de la tina.Abajo de la espuma y las burbujas.Y escribo lo que tengo. Esta hora no es para pensar. Es para quedarme a solas. En el cuello tengo las huellas de lavanda que me hicieron cerrar los ojos en medio de la nada , el cabello me huele a cenizas de canela y brutalmente lo jalo, dolores sensuales me martirizan y no puedo detener mi uÑas en mi espalda. El ruido me estremece los muslos dulces que saben a tus besos, que huelen a locura y juego con las manos entre el agua, entre este ruido de mis dientes mordiéndome los labios.Me miran las piernas las olas que se forman con mi cadera descarAndome, poniéndome en evidencia y el deseo me recorre la espalda hasta hacerme gritar mudamente .Y me beso la boca con delicadeza propia, los latidos de mi pelvis acompañan el espejo empañado. Los ruidos de la calle me han distraIdo. Me detengo me miro en el reflejo y necesito escuchar tu nombre en mis labios.Pero no hay respuestas. No me has querido escuchar esta tarde, pero no tengo tiempo de sentirme mal. Y continuo.El calor esta penetrAndome la conciencia y las yemas del deseo se han quedado dibujadas en la curva de mi espalda. Comienza a llover y adentro esta desborDAndose el agua, humedeciéndome las entrañas. Y levanto la cabeza sostengo entre los dedos los placeres silenciosos.La mUsica
baila en mi oMbligo desnudo y se duerme en mi cintura , la cuna de mis manos, la almohada de mi deseo,formo caricias ahora que nadie me esta mirando. Las burbujas se han apagado y el agua me cubre celosa de todos los espejos que nos estAn mirando. Me paso las muñecas entre el cabello y me despeino , necesito decir tu nombre desde mi boca , entre la ligereza de mis actos y lo delicioso de estas velas que alumbran mi moral escondida.Inevitablemente me quedo callada entre los ruidos de la lluvia, la calle y mis delirios. Coloco una toalla en la cama, necesito descansar, quedarme dormida desnuda, beso mis dedos que huelen a mi soledad deliciosa y espero como una niña la noche.
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