sábado, 29 de enero de 2011

Leve levedad.

Era cierto, sus ojos, su hipótesis, su forma de citar, su cabello negro y deforme. Sus manos de leche y sus ojos, dos galletas con chispas (no de chocolate). Sus Vans  “azuleternoresplandor”. Nosotras mirándola, lo que habíamos imaginado diría, todo esto era cierto. Incluso lo que olvide mencionar.

Me han cuestionado la sexualidad tantas veces, que si me gustan ellas o ellos o ellas y ellos. Y yo sonrío. Me gustan ellos, pero a ella la amo y es un amor que nadie puede entender. Una vez alguien me dijo “lo que necesitas es que te digan que estar conmigo esta bien”, ese alguien tuvo razón, excepto por una cosa. Lo que yo necesito es que solo ella me diga que esta bien. Por que no imagino nadie que quiera algo mejor para mi vida, que sepa que busco exactamente mas que ella. Y que me importa.

Había recibido su llamada a las tres de la tarde, no necesitaba preguntarle nada. yo ya sabia que nada marchaba bien. Cancele mis pendientes. Por que lo único que me importaba era ponerle pause al botón que tiene en su nuca. Al final acabe en medio de una platica nulamente interesante entre el Chaneque, el Camello y el Caís. De quienes jamás supe su nombre, su helado favorito, no les pregunte si quiera como se llamaban ellas, por que a esta edad ya todos tenemos un “ella” o un “él”. Y me gusta saber como es que eso les permite vivir.

La primera vez que la vi me desagrado por completo, pensé..”que chica!” no con el tono de la primera vez que algo te sorprende , mi tono fue mas bien un “aléjate”, pero ella no me perdería tan fácilmente e insistió, incluso llegamos a los clásicos : El recadito, el sht sht sht y una que otra mamada. Me pidió que la llamara por un apodo que algún chico se le ocurrió ponerle en su secundaria. Me negué y empecé a decirle por su sobrenombre solo cuando ella se harto y pidió que nadie mas le dijera así.

Y no fue hasta el día siguiente, después de poco tequila y cero cigarros que pude verla.La espere en el OXXO como siempre, veníamos acompañadas de ella, que nos complementa, que se harta de vernos reír hasta que se harta de hartarse y se ríe con nosotras. Y la escuche, al principio me negué a sus razonamientos y al final comprendí que era cierto. Que tenia razón. Que yo hago lo mismo que no quiero que ella haga, y lo único que pude articular fue un vulgar “ Ábrete de ahí”

En ese entonces teníamos catorce años , la boca párvula y la conciencia aun virgen. Yo no sabia lo que se ahora, ella tampoco. Y las hombres eran como hasta ahora un motivo de risa. Un buen chiste, un comentario ingenioso. Solo que en el fondo en realidad no nos dolía hablar de ellos, como ahora. Nos gustaba mirar en nuestra hora libre a Miguel Mayoral con su jarana, su mano peinándose un mechón rubio mexicano y sus ojos verdes. Y el nos sonreía siempre. Nos sentábamos con el de los Cd´s piratas  que tenia un hermano al que calificábamos de guapo. Nos subíamos al bicitaxi del chico de los pins , hasta que un día decidimos robarle y a dos cuadras del hecho ilícito en medio de risas empezó al confusión. Pero entonces ellos no parecían ser el centro de nuestras platicas y mucho menos la justificación para acabar con las cajetillas.

Y ahora no tenemos nada después ni antes. Mas que estas ganas de pensar, de entender. Deberíamos redefinir el concepto de amor. Olvidar la monogamia, los acuerdos, la fidelidad , la utopía , el ideal, el futuro , la posesión. Al final de cuentas no estamos obligados a nada mas que a seguir. Y no me veo frenada por las métricas que la gente ha puesto para amar. Por ejemplo, “yo lo amo aunque se coja a esas putas” Por que el hecho de desnudar un cuerpo que no sea el mío no me hace dejar de pensar que sus palabras son ciertas. Que al final de cuentas lo único que me hará alejarme de eso, “mi eso” , será que un día “eso” me deje de amar y se harte de mi. Y solo así querré irme. Que importa si ha hecho o no algo por mi, si un día lo hará. Que importa el respeto, el pacto roto, yo lo amo mientras el me ame. Era cierto. Como siempre dije.Era cierto y era parte de…

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