miércoles, 22 de junio de 2011

Cuando escribo, no me leo.

Cuando escriba no me lean, no me leas, no me veas, no me entiendas, no hagas nada, no respires, no me mires, no actualices ninguno de tus perfiles, no mires la ventana, no te mates, no me extrañes, no pienses en mi, no pienses en él ni en ella, no alimentes tu alma, no te encuentres en mis palabras.

Cuando llueve no manejo, por que nunca quise aprender hacerlo, es tarde, nadie sabe que tan tarde se me esta haciendo, la gente me mira y me siente con tiempo. Estoy harta, es esta la entrada más inesperada. Querétaro o  Ciudad de México. Me deprimo mas seguido en una sola, estoy mas sola en otra. Me invento mis soledades como mis direcciones y algunas veces mi nombre. No tengo hombre ni hambre. Tengo bida, no vida. Aunque tenga que omitir la palabra una vez. No estoy mal, estoy fingiendo.

No tengo ganas de volver, tengo ganas de volver. Abrázame uno o dos días, mañana ábreme la cabeza con tus dientes y limpia uno a uno mis cabellos de recuerdos. ¿Te he dicho que detesto que leas mi Blog? Qué no se como diste con él, aunque asegures que un día hablamos de ello. Nunca escribí para nadie, hasta que me enamore. Últimamente no he escrito mucho. Me duelen las yemas de los dedos cuando digo la verdad. Tengo dos kilos de más, ¿cuánto pesa un kilo? Debe ser por eso que no encuentro la dieta que me haga sentir mejor. Por supuesto no tengo dos kilos de más. Que importa si de todas maneras me quedo dormida con la boca abierta, si hablo mal y de más, que importa entonces, si tengo más defectos que la vanidad.

Me gusta llegar a San Juan y que se llene de gris el cielo, como cuando imprimes en borrador tu vida, me gusta que se moje mi ropa en el tendedero, estoy aquí y la gente que viene me pregunta ¿a dónde se puede ir aquí en San Juan? Cuanta torpeza, cuan ciego se puede cuando se mira tanto, me gusta las calles apretadas y oscuras, que proponen un beso incorrecto, me gustan las fondas en todas las esquinas que nos recuerdan a que aquí todos están ocupados en algo, aunque el turista nunca entiende en que. Debería quedarme aquí, con todos ellos, que no saben nada de mi  y yo se tanto de ellos.

Estoy triste, es la verdad, por eso escribo. No tengo ganas de hablar de este lugar en realidad, pero tampoco de que me tiene así. Y como estoy apunto de hacerlo. Termino.

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