domingo, 6 de enero de 2013

Primer semana: Los propósitos que no cumplí.

Hay una lista engrapada a mi pared, diez viñetas con enunciados que prometen un año mejor que el anterior, la única condición para que suceda: cumplirlas al pie de la letra.

La primer semana de mi “año mejor” ha sido un rotundo fracaso, pero no tengo ganas de volver a sentarme a esperar que todo mejore, como el pasado, que todo el tiempo dije que la vida era un equilibrio y que ya todo mejoraría, nunca pasó. Que estúpida esta idea del equilibrio, que burgués suena, que injusta suena cuando le añado el calificativo de “burgués”.

Hace exactamente dos años que empecé a creer en Dios, hace como diez que creo con toda mi alma en los postulados del “hilo rojo del destino”. Pero hoy, hoy declaro que quiero mandar a la mierda todo esto, quiero enredar el hilo rojo en el cuello de Dios, y dejarlo a los dos colgados, esperando a que los bajen de ahí, como a mí me dejaron.

¿Qué esperaban? Que en mi cabeza resonaran las frases de “Dios sólo te pone lo que puedes soportar” y “Por algo pasan las cosas” ¡Me tienen jodida! Llevo meses viendo cómo me quitan todas las cosas que amo, y lo de esta semana ¿qué fue?…una lección.

Que les den por culo a los dos, estoy hasta la madre de sus lecciones, de sus pruebas, de los caminos por lo que debo seguir, de la gente que me ponen en frente. Lo único que debo hacer es seguir esa maldita lista de propósitos que YO me escribí, esa receta de tranquilidad y prosperidad que me invente.

Ya no van a regir mi vida, no vuelvo a creer en el destino, por que ese destino me ha llevado a los peores lugares con la peor gente, y ese Dios que conocí un día hoy se ha convertido en una piedra en el zapato. No vuelvo a encomendarme a ninguno, más que a mi.

Es seis de Enero, es el primer seis de Enero de todos estos 23 años que no despierto a todos para que veamos el árbol, se escuchan las risas del sobrino, las de todos también, ¿será que me estoy amargando más que evolucionando de ideales?, da igual, hoy todo me da igual.

Primer propósito del año: Aprender a estar sola.

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